En una tarde de junio
mi alma se estremeció
el quemaba la tarde
y, allí me encontraba Yo,
rodeada de mis recuerdos
qué alegría me dan hoy.
Como no poder tenerlos
si en ellos está lo mejor,
una casita pequeña
donde tuve mucho amor,
el recuerdo de mis viejos
que me dieron lo mejor.
También están mis hermanos
con ellos, aprendí a crecer.
Con ternura y comprensión
mi vieja siempre nos guió,
y los consejos del viejo
enseñanzas me son hoy
al transmitirlas a sus nietos
lo que un día viví yo.
Gracias recuerdos queridos
por estar conmigo hoy
en ésta tarde de junio
regalándome calor
de éste momento tan lindo
que de mi infancia llegó.
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